Seguro que has oído hablar mil veces de los trolls en redes sociales y webs o blogs, pero ¿sabes a qué hace referencia  este término? ¿estarías preparado para el ataque de un troll en Internet? En inventtatte queremos aconsejarte para que nadie pueda “trollearte”.

Origen y Deficinión de troll

Al parecer el término troll se empezó a utilizar en la década de los 90 por la comunidad internauta de Usenet, haciendo referencia a la palabra “trolling” en el ámbito de la pesca deportiva que consiste en lanzar varios aparejos para atraer un número masivo de peces con cebos.

En Usenet, decidieron utilizar el término “trollear” para denominar al hecho de dejar aparte a los usuarios nuevos, separándolos de los veteranos y logrando que, conforme la comunidad aumentaba, el hecho de engañar e informar mal a los principiantes se convirtiera en una diversión predominante.

Así, nos queda una deficinición más o menos oficial de que un troll es una persona que busca provocar intencionadamente una controversia en una comunidad, mediante ataques verbales (de diversos tipos) ya sea por simple diversión o por interrumpir o desviar el tema.

¿Cómo evitar a un troll?

Si tienes la mala suerte de que un troll irrumpa en tu comunidad y busque tu malestar, lo mejor es saber cómo actuar para evitar que pueda dañar tu labor y/o imagen.

La primera máxima es no alimentar al troll. Es fundamental no entrar en su juego contestando a sus insinuaciones o ataques. No se trata de una persona con una crítica o una demanda que hay que satisfascer, sino de alguien que, sin motivo aparente, intenta ridiculizarnos y busca nuestra reacción. Tampoco es aconsejable que alguien cercano lo alimente.

Lo más sensato ante el ataque de un troll es utilizar las distintas herramientas de las redes sociales para moderar comentarios, bloquear usuarios o incluso reportar sus acciones. Si gente cercana a nosotros también lo reporta mejor que mejor. Si la cosa se pone muy seria, y recibimos amenazas o insultos graves, también se puede denunciar a las autoridades por acoso, trascendiendo así del ámbito digital. Ten en cuenta que esta práctica está penada por la ley con cárcel.

Por supuesto, hay que tener bien aseguradas las cuentas y perfiles públicos y cuidar del contenido que subimos, pensando en si un troll puede utilizarlo para dañarnos seriamente o no.

Tipos de trolls

Se pueden hacer muchas categorías de trolls, pero mencionaremos sólo las más importantes o predominantes que van en función del comportamiento de estas personas.

El sarcástico se caracteriza, por ejemplo, en provocarte para que respondas a sus insinuaciones y no suele darse por vencido, probando todo tipo de estrategias y mensajes para sacarte de tus casillas. El sádico, por su parte, busca tu humillación y sufrimiento en la red, así como tu escarnio público.

El hater, por su parte, quiere imponer su criterio a toda costa, despreciando y humillando a todo el que piensa de manera diferente. El oportunista se aprovecha de los Trending topic o hashtags del momento para insultar a todo el que se relacione con el tema para que la gente lo lea. El suplantador se hace pasar por otro usuario con la intención de perjudicar al verdadero dueño de la cuenta o incluso de conseguir muchos seguidores para luego vender la cuenta.

El más peligroso de todos puede ser el vampiro. Este tipo de trolls se obsesiona con su víctima, monitorizando todas sus acciones y no dejándola tranquila en ningún momento. Mucho cuidado con él.

Está claro que los trolls amenazan nuestra existencia tranquila en la red pero, con sentido común e información, podemos salir airosos de sus ataques, como de hecho ya han logrado otras personas.

Y tú ¿Has sufrido alguna vez el ataque de trolls? ¿Qué hiciste para solucionarlo? ¿Conoces casos de “trolleos” de repercusión? Cuéntanos…

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Rosa Cortes García
Colaborador en inventtatte
Periodista y Community Manager. Adicta a la cultura y peligrosamente friki.
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