Teníamos ganas de escribir este post para acercaros los principios de Lean y transmitiros que no sólo se pueden aplicar al desarrollo del software, sino también a las personas innovadoras y emprendedoras que en estos tiempos están de actualidad.

Lean es un término que apareció en Toyota, como una nueva manera de fabricar coches en Japón con mucho éxito en la mejora de la producción. El sistema de producción de Toyota impulsaba alcanzar niveles altos de calidad en la fabricación, produciendo lo que era necesario, con buena relación calidad/precio.

Actualmente Lean es muy popular en el mundo del software y en el mundo del emprendedor, bajo el término de Lean Software Development y de Lean Startup respectivamente.

Lean se fundamenta en dos bases:

  • Producir sólo lo necesario, en el momento apropiado, y en la cantidad que se necesita. Hay que construir sólo lo necesario, que aporte valor y eliminar aquello que no lo aporta (desperdicios). Si el cliente no lo ha pedido ni tampoco lo necesita ¿Por qué lo vas a construir?
  • Detenerse cuando se detectan problemas. Analizar y solventar cuanto antes los problemas detectados, con el objetivo de obtener un producto de calidad sin defectos. Con ésto se evita arrastrar errores de unos procesos a otros.

Estas bases se pueden aplicar en el desarrollo del software (Lean Software Development) y en el desarrollo del negocio (Lean Startup). El objetivo es maximizar el Valor y minimizar los Desperdicios (no aportan valor). ¿Algo bastante lógico verdad?

Lean Software Development

El término de desarrollo de software Lean tiene origen en el libro “Lean Software Development” de Mary y Tom Poppendieck y el ámbito de actuación de Lean en este caso es el desarrollo ágil del software.

El conjunto de principios que lo definen son:

  1. Eliminar desperdicios, es decir todo aquello que no aporte valor.
  2. Crear conocimiento, aprender constantemente y amplificar el aprendizaje.
  3. Construir con calidad, lo que no se desarrolla bien es un desperdicio y consume tiempo a la hora de corregirlo.
  4. Postergar el compromiso, decidir lo más tarde posible.  Sabemos hacia donde queremos ir pero no conocemos el camino del todo, lo vamos descubriendo día a día.
  5. Optimización  del todo, hay que ver en conjunto el todo y seguir mejorando.
  6. Entrega lo más rápido posible, para obtener una rápida retroalimentación que “tire” del producto.
  7. Respetar a las personas, capacitar y potenciar al equipo.

Algunos ejemplos de aplicación práctica son: eliminar los procesos burocráticos del desarrollo del software, centrarnos más en la interacción con el cliente que en la elaboración de documentación de requisitos, entregar prototipos para la aceptación de funcionalidades, aplicar técnicas de calidad, no dejar trabajo sin finalizar, no pierdas tiempo en aprender o investigar temas que te puedan contar otros en menos tiempo, si encuentras la solución a un problema se resuelve en ese momento, evita las interrupciones durante la ejecución de tus tareas, planifica las tareas en el día para evitar ir de una a otra porque la concentración en un tema nos requiere al menos 15 minutos de nuestro tiempo y el tiempo es un bien muy preciado.

En un post anterior hablábamos de la diferencia entre la metodología tradicional y la metodología ágil, la agilidad está estrechamente relacionada con los principios Lean, incluso en ciertas ocasiones se han considerado sinónimos Lean y Ágil.

Lean Startup

El término de Lean Startup tiene origen en el libro “The Lean Startup de Eric Ries“, su ámbito de actuación es el lanzamiento de negocios y productos.

El principio es  seguir el ciclo de Construye – Mide – Aprende, y hacerlo iterativo para ir ajustando y aprendiendo después de cada iteración.  Al final de cada iteración se tiene que obtener un producto siempre con un valor para el cliente, denominado PMV- Producto Mínimo Viable (similar al prototipo de un desarrollo ágil del software). El objetivo es saber lo antes posible si ese producto va cumpliendo las expectativas del cliente y qué tenemos que ir ajustando para ir mejorándolo.

Algunos ejemplos de aplicación práctica: focaliza los esfuerzos en sacar rápidamente pequeños prototipos del negocio, aunque no estén totalmente terminados y validarlos con usuarios reales. Si empiezas un negocio, no hagas un plan de negocio superdetallado y extenso, empieza con una versión sencilla y clara y evolucionálo con el feedback de tus clientes. No todas las buenas ideas son buenos negocios y emprender es montar negocios. Encontrar al cliente con el que evolucionar un producto que aún no hemos terminado, es mejor que tener un producto acabado que aún no sabemos si el cliente lo va a querer. Con este enfoque, las empresas, en especial las pequeñas y en expansión, pueden definir sus productos o servicios y no tienen porqué realizar una gran inversión económica inicial, mediante ciclos iterativos se miden los resultados del progreso de forma continua.

Lean Startup no es un proceso, para llegar a serlo tiene que ser complementado con una metodología real que defina: qué, cómo, cuándo y quién hace cada cosa.

Resumiendo, Lean nos propone unos principios cuyo objetivo es la creación de valor para el consumidor final sin pérdidas de tiempo.

¿Dónde aplicas estos principios? ¿Crees que el Lean Startup es una moda pasajera? ¿Conocías el término Lean?

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Elena Gordillo Polo
Responsable Analítica Web en inventtatte
Project Manager, PMP, Consultora TI – Marketing Online e Ingeniera de Telecomunicación.
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